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Nos presentamos
Los vinos Lambrusco constituyen una familia de cepas que
desde hace siglos está integrada al paisaje de Modena.
De éstas se obtiene un vino generoso y franco como
la gente que vive en estas tierras, inconfundible por una
actitud natural: la segunda fermentación en primavera.
Desde la época romana se habla de "Vitis lambrusca"
(un cepa silvestre), pero sólo en el siglo XIX algunas
líneas genéticas prevalecen y asumen, gracias
a las características naturales y a la evolución
del trabajo del hombre, una fisonomía específica.
Se llega así a codificar tres tipos de vinos similares,
pero diferentes.
En la provincia de Modena estos son el Lambrusco
de Sorbara, el Lambrusco
Grasparossa de Castelvetro y el Lambrusco
Salamino de Santa Croce. Son vinos modernos con resaltantes
características organolépticas: una espuma vivaz
y evanescente; un perfume intenso y persistente; un gusto
agradable exaltado por una buena acidez, compensada en las
versiones semisecas y amables, por un cuantitativo más
o menos acentuado de azúcares; fáciles de beber,
generosos en las combinaciones a alimentos no sólo
tradicionales, adecuados por lo tanto a las diversas cocinas
internacionales.
Vinos completos que, servidos frescos, son adecuados a muchas
ocasiones de consumo como testimonia el suceso obtenido en
Italia y en el mundo.
En 1970, el Lambrusco de Sorbara, el Lambrusco Grasparossa
de Castelvetro y el Lambrusco Salamino de Santa Croce han
obtenido la Denominación
de Origen Controlada.
Desde entonces, gracias al esfuerzo de los productores y a
la acción del Consorcio, se han obtenido ulteriores
mejoramientos cualitativos en el respeto de la tradición.
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